La Casa de Ana Frank fue construida originalmente a principios del siglo XVII por Dirk van Delft como una típica casa holandesa del canal. Su fachada alta y estrecha, sus grandes ventanales y su diseño clásico reflejan el estilo de Ámsterdam en aquella época. En el interior, el anexo oculto se creó ingeniosamente detrás de una librería móvil, mostrando el cuidado y el ingenio necesarios para permanecer oculto. Las vigas y suelos de madera originales siguen en su sitio, dando una sensación real de vida en el siglo XVII. Hoy, el edificio se conserva cuidadosamente como museo, honrando la historia de Ana Frank y atrayendo a visitantes de todo el mundo.