Aunque no entres en el museo, los pasillos de ladrillo y los muros cubiertos de nombres del monumento conmemorativo son, por sí mismos, una visita que merece la pena.
Ideal para: Visitas para reflexionar, arquitectura, paradas breves
Duración: 15–25 minutos
Combina esto con:
- Museo Nacional del Holocausto — Está a un paso, por si decides ampliar la visita con información adicional en el interior después de ver el monumento conmemorativo.
- Hortus Botanicus — A unos 10 minutos a pie, y es un buen cambio de aires si te apetece un lugar tranquilo después de una visita más intensa.



































