- Ponte cómodo y enchúfalo: Comida caliente, bebidas, wifi, puntos de recarga y asientos cómodos, todo incluido en una sola estancia. En lugar de hacer cola para usar la única toma de corriente que funciona cerca de tu puerta o de tener que mantener el almuerzo en equilibrio sobre el regazo, te pones cómodo, enchufas el cargador y comes tranquilamente.
- Restablece antes de tu próximo vuelo: Una escala larga en Schiphol se hace mucho más corta cuando puedes darte una ducha, cambiarte de ropa, cargar el {phone} y sentarte en un sitio cómodo, en lugar de ir de tienda en tienda sin rumbo fijo. Algunas salas VIP tienen instalaciones para refrescarte, y eso te ayuda a despejar la mente cuando estás mareado por el viaje.
- Aprovecha al máximo tu dinero en el aeropuerto: Las comidas en el aeropuerto de Schiphol se te van acumulando rápidamente, sobre todo si te tomas un café, te compras agua y algo de comer antes de un vuelo largo. Un pase para la sala VIP incluye comida, bebidas, wifi y un sitio donde sentarte, todo por un precio único que pagas por adelantado. Si de todas formas vas a gastarte dinero en la terminal, suele salir más a cuenta que fuera de la sala VIP.
- Cambia el caos de la puerta comercial por la tranquilidad: En Schiphol todo va muy rápido, sobre todo cuando hay muchas salidas a la vez y las zonas de las puertas de embarque se llenan. Una sala VIP te permite alejarte del bullicio, dejar de buscar por toda la sala asientos libres y esperar en un espacio más tranquilo. Esa pausa más tranquila te ayuda a empezar el viaje con mejor ánimo.






