Es ideal si quieres incluir el museo en un itinerario muy apretado por Ámsterdam o si lo visitas antes de hacer un recorrido a pie por el Barrio Rojo. Tendrás tiempo de sobra para ver las habitaciones del burdel que se han conservado, sentarte detrás de la famosa ventana con luz roja y echar un vistazo a las principales exposiciones sin entretenerte demasiado.


